En busca de un rayito de sol...
Hay viajes que no empiezan en un lugar concreto del mapa, sino en una sensación.
Este empezó con frío, cielos grises y la necesidad casi infantil de perseguir un poco de luz. No grandes planes, no destinos cerrados. Solo la carretera, tiempo por delante y la intuición de que, en algún punto, el sol acabaría saliendo.
Viajamos así: despacio, sin prisas, dejándonos llevar. Con paradas improvisadas, cafés calientes que saben mejor cuando fuera hace frío, y paseos cortos que se alargan porque el paisaje invita a quedarse un poco más. También con silencios cómodos, de esos que solo aparecen cuando no hay nada que demostrar y todo por descubrir.
Este blog nace para guardar el camino, no solo los lugares. Las pequeñas decisiones, los desvíos inesperados, los atardeceres que no estaban previstos y los días que no salen como imaginábamos… pero que acaban siendo memorables.
Y con eso, de momento, es más que suficiente....

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