20 de diciembre 2025. Peñíscola
Decidimos empezar el viaje por Castellón, sobre todo por cercanía y porque era de los pocos lugares donde no daban lluvia. Nos atraía la idea de conocer la Sierra de Irta, así que Peñíscola encajaba bien como punto de partida.
De camino paramos a comer en el Embalse de Alcañiz, curioso lugar en medio de una zona muy árida. Disfrutamos de una agradable temperatura y un bonito paseo vespertino alrededor del embalse antes de continuar viaje.
Llegamos ya de noche, así que aprovechamos para ver la ciudad y dar un paseo tranquilo por el casco antiguo y los alrededores del castillo. A esas horas estaba todo muy agradable, con poca gente y un ambiente bastante especial sin necesidad de grandes planes.
Cenamos realmente bien: unas flores de alcachofa y una ensalada de berenjena que merecen mención aparte.
Para terminar el día, acabamos durmiendo en una calita espectacular. Cuesta creer que todavía se pueda pernoctar en sitios tan privilegiados; fue un final de jornada difícil de mejorar.












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